Uno de los pilares de la Teoría de la Evolución. El concepto alude metafóricamente al proceso mediante el cual los seres vivos con los rasgos más adaptativos son los que tienen más probabilidades de sobrevivir y dejar descendencia.

Es una metáfora porque la naturaleza no “selecciona” realmente, pero es “como si” lo hiciera. Es una figura muy similar a la de la mano invisible de Adam Smith.