En algunos casos, adaptaciones que surgen como respuesta a una presión evolutiva específica, terminan siendo “coaptados” para responder a otra presión o para resolver otro tipo de problema evolutivo. Por ejemplo, las plumas de los pájaros se originan en los dinosaurios para regular la temperatura y cumplían funciones en los ritos de apareamiento. Sus características, sin embargo, resultaron ser muy útiles para vehiculizar el vuelo en las aves.

“En la actualidad diríamos que las plumas de los pájaros son una exaptación: un rasgo útil para el organismo que no evolucionó como una adaptación para su rol actual pero que provee hoy una ventaja adaptativa” (Location 300)

Referencias: