Nuestra sensación de estar aprendiendo no es el mejor indicador de que esté sucediendo. Una alternativa mucho más confiable es la experiencia de que nos esté costando, lo cual involucra enfrentarse con un desafío que nos ofrezca resistencia.
Es importante tener en consideración este fenómeno para el diseño de experiencias educativas en general (ej: no siempre es buena idea preguntarle a los estudiantes cómo prefieren aprender), y es particularmente importante en un contexto en donde la penetración de la IA está reduciendo la dimensión de superficie de tareas en donde se requiere de esfuerzo cognitivo.
Aplica en general, pero me interesa específicamente respecto del desarrollo de aprendizajes.
La idea principal es bien intuitiva, pero me sirvió mucho encontrarme con este experimento, que le da respaldo empírico.
Nota
Buscar más evidencia de este estilo.
Al parecer, algo similar sucede con el uso de LLM: