Hipótesis propuesta por Paul McLean en los años 50 en donde se declara que el cerebro humano se estructura en tres capas que se fueron añadiendo como sedimentos geológicos en la evolución, lo cual inauguraba nuevas estructuras y funciones para los animales que las desarrollaban.
- Cerebro reptiliano: Encargado de las funciones básicas para la supervivencia. Agresión, homeostasis, reproducción.
- Sistema límbico: Se origina a partir de los primeros mamíferos y está relacionado con la alitricialidad. Hace referencia a nuevas capacidades socioemocionales que permiten la identificación de los estados internos de la progenie para poder satisfacerlos de manera más adecuada.
- Neocorteza: Aparece en los mamíferos superiores. En el ser humano estaría desarrollada en su máxima expresión y sería la que le otorgaría sus capacidades racionales superiores.
Esta teoría ha sido desacreditada dado que no representa lo que realmente sucede. La principal evidencia de McLean para proponer esta idea fue el examen anatómico visual, en donde percibía que había ciertas estructuras nuevas y claramente diferenciadas entre estos distintos organismos. La evidencia genética da cuenta que esas diferencias son más bien en apariencia, ya que siempre hay estructuras fundamentales que cumplen las mismas funciones, las cuales se van diferenciando y especializando en la medida que hay mayor desarrollo funcional.
La evidencia apunta a que todos los animales siguen el mismo plan de desarrollo embrionario de su sistema nervioso, lo cual resonaría con la noción de que la evolución no es buena para inventar cosas nuevas, sino que para variar sobre temas previos.
Referencias
- Seven and a Half Lessons About the Brain, capítulo 2.