Una de Las tres características de la existencia.
Es uno de los elementos más importantes de las enseñanzas budistas y por el cual se diferencia del resto de las religiones.
Hace referencia a que no existe una esencia permanente o identidad sustantiva (alma, yo, Dios), y que su percepción corresponde más bien a una reificación ilusoria de numerosos procesos dinámicos interdependientes y condicionados en constante cambio.
No hay entidades permanentes, sólo procesos.