El propósito de este escrito es bien explícitamente un ejercicio de aprendizaje personal.

A medida que avanzo con en los procesos que acompaño como terapeuta siento que voy desarrollando una intuición más clara de qué hacer para que sean provechosos para los consultantes. Estas son ideas medianamente formuladas que tienen grados más o menos implícitos de articulación. Lo que quiero hacer es aprovechar la oportunidad de capturarlos mientras aparecen, fugaces, como mariposas en un claro de bosque, para estudiarlas antes de dejarlas libres para que sigan polinizando.

  • Buscar en el paciente aquello que lo hace adorable.
  • Ser acogedor, cálido, humano.
  • Ser honesto y espontáneo.
  • Estar presente, vivo, disponible.
  • Tener paciencia. Confiar.
  • Estar atento a las resonancias en el relato y la conducta.
  • Ser preciso, directo e intencional con los hilos que se tiran.
  • Tomar la palabra a la letra.
  • Escuchar con ingenuidad. Desde una terca ignorancia.
  • Buscar perturbar la perspectiva.
  • Construir colaborativamente con lo que sea que aparezca. Improvisar un baile. Nunca rendirse.
  • Dar lugar, pasiva y activamente.
  • Hablar de la relación.
  • Invitar, involucrar, metacomunicar.