Los pescadores de Luarca desarrollaron un mecanismo de votación que les permite determinar si saldrán a pescar en un día de mal clima, que involucra riesgos.
Se sientan alrededor de un tablero que incluye una maqueta de una casa y un bote. Cada pescador pone una ficha en la casa o en el bote para emitir su voto. Si la mayoría vota por quedarse, entonces nadie sale. Si la mayoría vota por salir a pescar, entonces está permitido salir, pero es decisión de cada uno.
Este mecanismo cultural subvierte la dinámica que se daría en un escenario “natural”, en donde existiría una presión por asumir ese riesgo para competir por las ganancias involucradas, lo que podría favorecer a algunos individuos en el corto plazo, pero mermar a la comunidad en el largo.