Hace referencia al patrón que organiza, de manera relativamente coherente y consistente, las conductas, emociones y pensamientos de las personas (y animales).
En Psicoanálisis existe una tipología de personalidades, en donde en factor diferenciador tiene relación con la forma en que los sujetos abordan e intentan resolver ciertas temáticas fundamentales para su funcionamiento.
Por ejemplo, en el caso de la personalidad obsesivo-compulsiva, la temática principal es controlar/ser controlado. Actuar el primer polo de este par suscita intensos temores de retaliación; mientras que el segundo intensas sentimientos de humillación, rabia y venganza. Para resolver este dilema, la personalidad obsesiva opta por abandonar el ámbito de la emocionalidad y habitar principalmente el mundo del pensamiento.
Un Trastorno de Personalidad, desde esta perspectiva, no es una categoría nosológica independiente, sino que más bien el reconocimiento de que, en algunos casos, esa estructuración se ha desarrollado de tal manera que llega a ser muy rígida y generar sufrimiento a la persona, pero principalmente a su entorno.