Compartí con un amigo un excelente artículo sobre cómo las plataformas algorítmicas están destruyendo las affordances para cultivar el pensamiento, ya sea a nivel individual como colectivo.
Se quedó con esta cita, respecto del espíritu original del concepto de “ensayo”:
He called these writings essais, meaning “attempts” or “tries.” The form was explicitly provisional. Montaigne was trying out ideas, seeing where they led, acknowledging uncertainty as a fundamental feature rather than a bug to be eliminated.
Le llamó la atención por el marcado contraste entre la naturaleza tentativa del ejercicio —abierto, disponible a nuevas vinculaciones— y lo que demandaban del mismo en su formación escolar: estructura, extensión, reglas, etc.
Sin embargo, más allá de la reflexión sobre su experiencia educativa, me quedó dando vuelta otra pregunta que me planteó: “Está bueno el artículo… Estai sacando buenos artículos… ¿Cómo llegai a esa hueá?“. En principio, pensé en responderle directamente, pero me pareció una oportunidad para poder desarrollar una idea y dejarla disponible.
Substack es la plataforma de moda para el desarrollo de pensamiento más estilo long-form. Está basada en la lógica del newsletter y de las comunidades temáticas. En mi experiencia, si uno se da el tiempo para filtrar la paja del trigo, puede encontrar a personas bacanes, con una perspectiva refrescante sobre temas interesantes y muy diversos.
Readwise, por su parte, es una plataforma para gestión de notas y citas. Adicionalmente, han desarrollado Readwise Reader, que es la aplicación más pulida y potente que conozco para integrar distintos tipos de fuentes en un mismo lugar.
Esas son las herramientas en concreto que utilizo para acceder a ese contenido. Sin embargo, me parece que lo realmente importante de compartir tiene relación con el motivo que me lleva a utilizar estas herramientas —integradas con otros componentes de mi sistema de gestión del conocimiento, tema sobre el cual me iré pronunciando de a poco—: Evitar el brain rot.
Me explico.
Soy una persona que tiene una fuerte tendencia a llenar su espacio mental de información. En general es algo que disfruto, pero también soy consciente de que tengo que preocuparme de mi dieta cognitiva. Algo muy similar a lo que aplica con la comida.
Es sabido que las plataformas con feed algorítmico como Instagram o YouTube (de la cual soy un asiduo consumidor), no están optimizadas para ayudarte a entrar en un estado de profundo engagement con el contenido que te proponen, sino que para que sigas pegado a la pantalla. No es sorprendente que, dado este escenario, el tipo de contenido que se destaca en estos ambientes es el equivalente a la chatarra: un hit rápido de dopamina que te deja enganchado, pero que no te aporta nutricionalmente nada, ni a ti ni a la comunidad.
Es por eso que he buscado promover una relación más activa de mi parte con el conocimiento. Esto comienza con sesgar mi consumo hacia formatos y contenidos que le aporten más a mi vida, continúa con el destacar y tomar notas de las cosas qe me van llamando la atención, para terminar en la generación de entradas en mi Zettelkasten y, eventualmente, el desarrollo de publicaciones en mi blog o cuenta Instagram.
Tanto como me preocupo de mantener en buen estado mi cuerpo, ejercitando regularmente, he llegado a tener una posición similar respecto de mi mente. Espero poder aprovechar estos espacio para poder escribir más al respecto, lo cual es, justamente, parte fundamental de mi gimnasio cerebral.