En este artículo, el autor plantea que en un mundo permeado por LLMs cada vez más potentes, el camino del desarrollo profesional exitoso se sesga más hacia la amplitud que hacia la profundidad en cuanto a la dimensión en la que se despliegan las competencias. Esto, dado que la IA puede suplir conocimientos y capacidades expertas, que antes eran mucho más difíciles de reemplazar. Un ejemplo muy concreto de esto es la mera existencia del Vibe Coding, el cual es cada vez es menos fad y más realidad.

En este contexto, más importante que el tener buenas respuestas, es la capacidad de formular buenas preguntas, que permitan desplegar procesos de indagación y experimentación para encontrar soluciones novedosas a problemas complejos y, frecuentemente, pobremente formulados.

Una persona con un dominio decente en diversas disciplinas, prácticas y metodologías, equipado con la capacidad de desplegar de manera pertinente el andamiaje operativo que proveen un enjambre de agentes a su disposición, es capaz de apalancar una magnitud de trabajo y resolutividad órdenes de magnitud por sobre lo que sería posible para una persona por sí sola.