En el Psicoanálisis Freudiano -y las corrientes no Lacanianas-, se considera que el aparato psíquico opera como un sistema termodinámico cerrado, en donde un tipo particular de energía permite que los procesos psíquicos puedan ejercer trabajo.

Cumpliendo con las leyes de termodinámica, Freud utiliza la economía como metáfora explicativa: existen recursos limitados a disposición, los cuales se invierten intentando lograr la satisfacción de una necesidad o deseo, hecho que es sentido como placentero, lo cual es la faceta experiencial de la señal de seguridad y preservación en el organismo.

Tal como sucede en los mercados, en donde un orden complejo emerge a partir de una infinidad de acciones distribuidas, la economía libidinal de un sujeto determinado tiene

La intención de satisfacer un deseo para disminuir satisfacción del deseo desta energía se relaciona con la noción de deseo, y de ahí que se utilice el apellido “libidinal”.

Referencias: