En el episodio 2 del curso de la aplicación “Waking Up” de Adam Harris, se habla sobre cómo una de las principales características de la mente es el dinamismo e impermanencia de sus estados. Menciona que no es posible estar enojado por horas, días y meses si es que uno no está constantemente manufacturando las condiciones para que ese estado se mantenga.
En ese contexto, esa observación se hacía para mostrar cómo el estar atentos a este hecho nos permitiría interrumpir esa cadena productiva.
Por mi parte, resuena mucho con una idea que tuve en la universidad: el pensamiento es el combustible que mantiene vivo al Yo, son como sus aminoácidos, los bloques que permiten que se creen sus estructuras.
De ahí la relación con la autopoiesis: un proceso que genera las condiciones necesarias para la continuidad de la existencia del mismo proceso.